sábado, 7 de abril de 2012

IV. NOTICIAS, SALUDOS Y DESPEDIDA. 4,7-18.

    7De todo lo que a mí se refiere os informará Fortunato, hermano querido, auxiliar fiel y compañero en el servicio del Señor; 8os lo mando precisamente para eso, para que sepáis de mí y os de ánimos. 9Coon él va Onésimo, fiel y querido hermano, que es uno de los vuestros; ellos os pondrán al corriente de todo lo que hay por aquí.
               10Recuerdos de Aristarco, que está preso conmigo; de Marcos, el primo de Bernabé (ya tenéis instrucciones sobre él; en caso de que vaya a visitaros, recibidlo) 11y también de Jesús, por otro nombre Justo; éstos son los únicos judíos que trabajan conmigo por el reinado de Dios y han sido un alivio para mí. 12Recuerdos de vuestro Epafras, servidor del Mesías Jesús; con sus oraciones no cesa de luchar en favor nuestro para que os mantengáis cabales y entregados, cualquiera que sea el designio de Dios. 13Yo soy testigo del mucho trabajo que se toma por vosotros y también por los de Laodicea y Hierápolis. 14Recuerdos de Lucas, el querido médico, y de Dimas.
              15Recuerdos a los hermanos de Laodicea, a Ninfa y a la Iglesia que se reúne en su casa. 16Cuando hayáis leído vosotros esta carta haced que se lea también en la iglesia de Laodicea, y la de allí leedla también vosotros.
              17Decidle a Arquipo que considere el encargo que el Señor le ha dado y que lo cumpla.
              18La despedida, de mi mano: Pablo. Acordaos de que estoy en la cárcel. La gracia os acompañe.

EXPLICACIÓN.

7-18.     Noticias de Pablo a los de Colosas por medio de Fortunato (se traduce el nombre griego Tykhikos); elogio de éste (7-8). Onésimo (9), el esclavo de que habla la carta a Filemón (Flm 10-12). Aristarco (10), macedonio de Tesalónica, cf. Hch 19,29; 27,2; Flm 24; preso conmigo: el término griego significa "prisionero de guerra"; Pablo concibe su labor como una campaña militar (cf. Flp 2,25). Marcos, el primo de Bernabé, cf. Hch 12,12.25; 13,13; 15,37-39; Flm 24. Los únicos judíos (11), lit. "los que son originarios de la circuncisión". Epafras (12-13), cf. 1,7; Flm 23. Lucas, Dimas (14), cf. 2 Tim 4,10.11; Flm 24. Las reuniones cristianas y la eucaristía se tenían en casa de algún miembro de la comunidad (Rom 16,5; 1 Cor 16,19; Flm 2) (15). Carta circular (16). Aviso a Arquipo, "compañero de armas" de Pablo (Flm 2) (17). Despedida (18).           

DEBERES SOCIALES. 3,18-4,6.

18Mujeres, sed dóciles a vuestros maridos, como conviene a cristianas. 19Maridos, amad a vuestra mujeres y no seáis agrios con ellas.
              20Hijos, obedeced en todo a vuestros padres, que da gusto ver eso en los cristianos. 21Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se depriman.
              22Esclavos, obedeced en todo a vuestros amos humanos, no en lo que se ve, para quedar bien, sino de todo corazón por respeto al Señor. 23Cualquier cosa que hagáis, hacedla con toda el alma, como si fuera para el Señor y no para hombres, 24sabiendo que el Señor os recompensará con la herencia. El Señor a quien servís es Cristo; 25mirad que al injusto le pagarán sus injusticias, y no hay favoritismos. 4  1Amos, procurad a los esclavos lo que es justo y la igualdad, sabiendo que también vosotros tenéis un amo en el cielo.
                    2Sed constantes en la oración; que ella os mantenga en vela dando gracias a Dios. 3Pedid al mismo tiempo por nosotros, para que el Señor nos dé ocasión de predicar y de exponer el secreto del Mesías, por el que estoy en la cárcel; 4pedid que lo publique con el lenguaje que debo.
                    5Con los de fuera proceded con tacto, aprovechando las ocasiones; 6vuestra conversación sea siempre agradable, con su pizca de sal, sabiendo cómo tratar con cada uno.

EXPLICACIÓN.

3,18-4,6.     Aplicaciones concretas de la actitud cristiana a los diferentes estados de vida (3,18-4,1). La oración es sobre todo acción de gracias; además, petición (4,2-4). Nada de adustez en el trato ni de fanatismo; el cristianismo ha de ser educado y simpático (5-6).             

3,5-17.

 5En consecuencia, extirpad lo que hay de terreno en vosotros: lujuria, inmoralidad, pasión, deseos rastreros y codicia, que es una idolatría; 6eso es lo que atrae el castigo de Dios sobre los rebeldes. 7Entre ellos andabais también vosotros cuando vivíais de esta manera; 8ahora, en cambio, despojaos de todo eso: cólera, arrebatos de ira, malevolencia, insultos y groserías, ¡fuera de vuestra boca! 9Dejad de mentiros unos a otros, ya que os despojasteis del hombre que erais antes y de su manera de obrar 10y os vestisteis de ese hombre nuevo que por el conocimiento se va renovando a imagen de su Creador; 11y aquí no hay más griego ni judío, circunciso ni incircunciso, extranjero, bárbaro, esclavo ni libre: no, lo es todo y en todos Cristo.
                    12En vista de eso, como elegidos de Dios, consagrados y predilectos, vestíos de ternura entrañable, de agrado, humildad, sencillez, tolerancia; 13conllevaos mutuamente y perdonaos cuando uno tenga queja contra otro; el Señor os ha perdonado, haced vosotros lo mismo. 14Y, por encima, ceñíos el amor mutuo, que es el cinturón perfecto. 15Interiormente, la paz del Mesías tenga la última palabra; a esta paz os han llamado como miembros de un mismo cuerpo. Sed también agradecidos. 16El mensaje del Mesías habite entre vosotros en toda su riqueza: enseñaos y aconsejaos unos a otros lo mejor que sepáis; con agradecimiento cantad a Dios de corazón salmos, himnos y cánticos inspirados; 17y cualquier actividad vuestra, de palabra o de obra, hacedla en honor del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.

EXPLICACIÓN.

5-17.         Nuevas relaciones interpersonales: actitud con el prójimo antes y ahora. Extirpad, lit. "matad; lo que hay de terreno, lit. "los miembros que están sobre la tierra". No pueden centrarse en el placer sexual ni en la codicia egoísta; el dinero se convierte en el dios del hombre (idolatría) (5-9). El cristiano es un hombre nuevo, un miembro de la nueva humanidad; pero no de modo estático, sino en continuo desarrollo (10). En la nueva humanidad, las diferencias de raza, religión, nacionalidad o estado social no constituyen privilegio; extranjero, en griego, "bárbaro", el que habla una lengua desconocida; bárbaro, lit. "escita", que se aplicaba a pueblos no civilizados (11).

                Relaciones humanas en la humanidad nueva: los sentimientos mutuos han de ser los que contribuyen a la unión y facilitan la convivencia. La consagración o pertenencia a la esfera de Dios, que en 1,2 exigía la fe y la esperanza, desemboca aquí en el amor de unos por otros (12-13). Las buenas disposiciones hacia los demás se comparan a prendas de vestir; las mantiene unidas y en su sitio el cinturón o faja, que es el amor mutuo (14). Tenga la última palabra, lit. "arbitre/sea árbitro". El Señor no llama a una espiritualidad individualista, sino a vivir como miembros de una comunidad (15). Han de ser cristianos a fondo, dejando que toda la vida quede penetrada por el amor mutuo; para ello, ayuda recíproca en un ambiente de alegría y de agradecimiento a Dios (16). Alegría y gratitud en la reunión cristiana y lo mismo en la actividad (17)                     

viernes, 6 de abril de 2012

III. CONSECUENCIA: LO SUPERADO Y LO ESENCIAL. 2,16-3,4.

  16Por eso nadie tiene que dar juicio sobre lo que coméis o bebéis, ni en cuestión de fiestas, lunas nuevas o sábados; 17eso era sombra de lo que tenía que venir, la realidad es el Mesías. 18Que no vaya a descalificaros ninguno que se recrea en humildades y devociones a ángeles, que se enfrasca en sus visiones y se engríe tontamente con las ideas de su amor propio; 19ése se desprende de la cabeza, que por las junturas y tendones da al cuerpo entero alimento y cohesión, haciéndolo crecer como Dios quiere.
                  20Si moristeis con el Mesías a lo elemental del mundo, ¿por qué os sometéis a reglas como si aún vivierais sujetos al mundo? 21"No tomes, no pruebes, no toques", 22de cosas qeu son todas para uso y consumo, según las consabidas prescripciones y enseñanzas humanas. 23Eso tiene fama de sabiduría por sus voluntarias devociones, humildades y severidad con el cuerpo; no tiene valor ninguno, sirve para cebar el amor propio.
3                1Por tanto, si habéis resucitado con el Mesías, buscad lo de arriba, donde está el Mesías sentado a la derecha de Dios; 2estad centrados arriba, no en la tierra. 3Moristeis, repito, y vuestra vida está escondida con el Mesías en Dios; 4cuando se manifieste el Mesías, que es vuestra vida, con él os manifestaréis también vosotros gloriosos.

EXPLICACIÓN.

2,16-3,4.      No aceptar imposiciones de observancias; fiestas, lunas nuevas o sábados celebraciones anuales, mensuales y semanales (cf. Rom 14,17) (16); éstas han caducado; sombra, lo que no tiene substancia propia, pero indica la existencia de un cuerpo (17). Que se recrea, gr. thelôn, semitismo (cf. Sal 147,10); puede traducirse también por "queriendo", es decir, "(no vaya a descalificaros ninguno) por su cuenta, por propia iniciativa, sin encargo de nadie"; ángeles, los dadores de la Ley judía (cf. Gál 3,19). Religiosidad introvertida no cristiana; quien la adopte, se separa de Jesús (18-19).

                    Lo material, regido por sus leyes, debe servir al hombre, y no determinar su vida. Al asociarse en el bautismo a la muerte de Jesús Mesías/Salvador, han quedado libres de todas las leyes religiosas y no pueden aceptar nuevos tabúes ni prohibiciones. Todas las reglas y prescripciones son invenciones humanas y pertenecen a una religiosidad rudimentaria. Consabidas (22) explicita la determinación del artículo "de los hombres"/humanas, es decir, comunes a toda la humanidad, cf. 2,18. La gente se siente atraída hacia "los santones", pues sus austeridades parecen mostrar una sabiduría superior (23a). Pablo los desacredita; el amor propio, gr., sarx, en el sentido de bajos instintos, aquí concretados en el amor propio (cf. v.18; "se engríe"; 23: "fama de sabiduría") (23b).

                  Muertos a lo rudimentario, hay que buscar lo de arriba, de donde viene la vida: allí está su autor y prototipo. Él es el punto de referencia. Estad centrados: el verbo gr. phronéô, (derivado de phrên, "diafragma"), no denota sólo el pensamiento consciente, sino también la tendencia, la fuerza que orienta el ser (cf. Flp 3,19); la tendencia del cristiano es hacia Cristo, y de ese centro parten las líneas de fuerza. El cristiano posee ya la vida definitiva; la salvación está ya concedida; el último acto será su manifestación pública (Rom 8,17.18) (3,1-4).                 

II. EL MESÍAS, SECRETO DE DIOS, Y SU EFICACIA EN LOS CRISTIANOS. 1,24-2,15.

 24Ahora me alegro de sufrir por vosotros, pues voy completando en mi carne mortal lo que falta a las penalidades del Mesías por su cuerpo, que es la Iglesia. 25Yo fui destinado a su servicio cuando Dios me confió este encargo respecto a vosotros: anunciar por entero el mensaje de Dios, 26el secreto escondido desde el origen de las edades y de las generaciones, revelado ahora a sus consagrados. 27A éstos ha querido Dios manifestar qué esplendida riqueza representa este secreto para los paganos, pues consiste en que el Mesías, la gloria esperada, os pertenece. 28Y esto predicamos nosotros, aconsejando a todo hombre y enseñando a todo hombre lo mejor que sabemos, para hacer de todo hombre un cristiano cabal; 29con esta intención peno y lucho, sostenido por esa fuerza suya que despliega en mí su eficacia.
2               1Quiero que tengáis noticia de la empeñada lucha que sostengo por vosotros y los de Laodicea y por tantos otros que no me conocen personalmente; 2así cobrarán ánimos, uniéndose estrechamente con el amor mutuo y enriqueciéndose con toda la certeza que da el comprender, penetrando el secreto de Dios, el Mesías, 3en quien se esconden todos los tesoros del saber y del conocer. 4Os digo esto para que nadie os desoriente con discursos capciosos, 5pues, aunque corporalmente estoy ausente, mi espíritu está con vosotros, alegrándome de veros bien alineados y firmes en vuestra adhesión al Mesías.
                    6Por tanto, ya que habéis aceptado al Mesías Jesús como a Señor, proceded como cristianos: 7arraigados en él, id construyéndoos sobre él y afianzándoos en la fe, que os enseñaron, rebosando agradecimiento. 8Cuidado con que haya alguno que os capture con ese sistema de vida, vana ilusión tradicional en la humanidad, basado en lo elemental del mundo y no en el Mesías.
                   9Porque es en éste en quien habita realmente la plenitud total de la divinidad, 10y por él, que es cabeza de toda soberanía y autoridad, habéis obtenido vuestra plenitud. 11Fue él quien os circuncidó con una circuncisión no hecha por hombres, despojándoos de los bajos instintos de vuestro ser; tal fue la circuncisión del Mesías al sepultaros con él en el bautismo; 12éste os asoció a su resurrección por la fe en la fuerza de Dios que lo resucitó a él de la muerte. 13También a vosotros, muertos como estabais por vuestros delitos y por no extirpar vuestros bajos instintos, Dios os dio vida con él, cuando nos perdonó a nosotros todos nuestros delitos, 14cancelando el recibo que nos pasaban los preceptos de la Ley; éste nos era contrario, pero Dios lo quitó de en medio calvándolo en la cruz. 15Despojando a las soberanías y autoridades, las ofreció en espectáculo público, después de triunfar de ellas por medio del Mesías.

EXPLICACIÓN.

1,24-2,15.      La penosa misión apostólica no está terminada; Jesús Mesías se limitó a predicar a los judíos; queda por anunciar el evangelio/la buena noticia al mundo pagano, pues todos los hombres están llamados a integrarse en el cuerpo/pueblo del Mesías (24). El mensaje de Dios (25) o secreto (26) se describe en Ef 1,9s en términos de unión universal; en Ef 3,6.,  como la pertenencia de judíos y paganos al mismo cuerpo; aquí, como él Mesías os pertenece (a los paganos) (la traducción "está en/entre vosotros" designaría un hecho, y no concordaría con el sentido de "secreto", que indica un designio; en griego, en tois ethnesin/en humin, equivalente de dativo). El secreto no se comunica a algunos iniciados sino a todos los cristianos (26-27). Lo mejor que sabemos (28), lit. "con todo saber"; a todo hombre... a todo hombre, universalidad del mensaje y de la predicación de Pablo; sentido de urgencia en su labor. Pablo anuncia el Mesías y se esfuerza de todos los modos posibles porque todos lleguen a ser cristianos maduros (28-29). La insistencia sobre el designio o secreto de Dios muestra que los adversarios combatidos por Pablo sostenían, al menos en cierta medida, el privilegio de Israel.

                     Las noticias animan y ayudan a la unión. La comunidad de Laodicea y otras se veían amenazadas por los mismos errores que la de Colosas (2,1). Sólo el amor da la plena comprensión; el conocimiento de Jesús Mesías no es meramente individual: resulta o se logra por la experiencia del amor mutuo en el grupo cristiano; se adquiere así un nuevo saber, una nueva luz sobre la vida entera; el secreto se resume en la persona del Mesías, el Salvador de la humanidad entera (lectura más probable); todos los tesoros del saber y del conocer: los adversarios proponían sin duda pretendidos conocimientos nuevos y esotéricos; el cristiano encuentra en Jesús el pleno conocimiento de Dios (2-3). Pablo les muestra esta vía del conocer para que no se dejen engañar por otras vías intelectualistas y gnósticas. Otros maestros les propondrán otras maneras de entender lo divino; pero a Dios no se le conoce más que a través del amor. No hay peligro inmediato para los fieles de Colosas (4-5).

                   La vida cristiana supone desarrollo incesante, penetración y asimilación continua del mensaje, motivada por el agradecimiento a Dios, que ha concedido la salvación (cf. 1,12) (6-7). Pone en guardia contra los sistemas de vida que pretenden ofrecer la plenitud humana sujetando a observancias o a determinismos cósmicos (lo elemental del mundo, Gál 4,3; Col 2,20). Sistemas de vida, "filosofía" en el sentido de la época, que no era el de mera doctrina o especulación, sino el de un modo de vida basado en una concepción del mundo. También en el judaísmo helenista se llamó "filosofía" a su religión. Pablo denuncia aquí las antiguas religiosidades que, por un camino o por otro, acabaron siempre por imponer un sistema de vida basado en observancias, prohibiciones y tabúes; según ellas esta ascesis era requisito para el encuentro con Dios; era, en realidad, un modo rudimentario de entender la relación con la divinidad, lo elemental del mundo (cf. Gál 4,3.9), completamente ajeno a Cristo (8). 

                                Sólo por él puede alcanzarse la plenitud, porque sólo en él habita la Plenitud total, Dios (9-10); sólo él libra de la tiranía de los bajos instintos (verdadera circuncisión, nuevo indicio del carácter judaizante de los sincretistas; no hecha por hombres puede referirse al don del Espíritu, cf. Gál 5,6) (11); el bautismo asocia a su muerte y a su resurrección, haciendo participar de la vida de Jesús (Rom 6,3-11) (12). Por su medio Dios dio vida otorgando un perdón general (cf. Rom 1,16-17) (13). Al ser clavado el Mesías en la cruz, también la exigencia que era la Ley quedó clavada en ella (crucificada como un criminal). Es decir, al dar sentencia contra Jesús, la Ley quedó descalificada; al dar Dios la razón a Jesús, la condenó a ella (14); y al suprimir la obligación que imponía aquella Ley, Dios despoja de su poder a todos los poderes que pretendían esclavizar al hombre; se presenta al Mesías en figura de triunfador, que lleva a los derrotados en su cortejo (cf. 2 Cor 2,14) (15).

I. DESIGNIO Y ACCIÓN DE DIOS POR MEDIO DE CRISTO. 1,13-23.

                  13Porque él nos libró del poder de las tinieblas,
                      trasladándonos al Reino de su Hijo querido,
                  14por quien obtenemos la redención,
                      el perdón de los pecados.
                  15Éste es imagen de Dios invisible,
                      nacido antes que toda criatura,
                  16pues por su medio se creó
                      el universo celeste y terrestre,
                      lo invisible y lo invisible,
                      ya sean majestades, señoríos,
                      soberanías o autoridades.
                   17Él es modelo y fin del universo creado,
                       él es antes que todo
                       y el universo tiene en él su consistencia.
                   18Él es también la cabeza del cuerpo,
                       que es la Iglesia.
                       Él es el principio,
                       el primero en nacer de la muerte,
                       para tener en todo la primacía,
                   19pues Dios, la Plenitud total,
                       quiso habitar en él.
                   20para por su medio reconciliar consigo el universo,
                       lo terrestre y lo celeste,
                       después de hacer la paz con su sangre
                       derramada en la cruz.

                   21También vosotros estabais antes distanciados y erais enemigos jurados por vuestras malas acciones; 22ahora, en cambio, con la muerte que el Mesías sufrió en su cuerpo mortal Dios os ha reconciliado para haceros gente consagrada, sin defecto y sin reproche a sus ojos; 23a condición de que permanezcáis cimentados y estables en la fe e inamovibles en la esperanza que escuchasteis en el evangelio; el que se proclama a toda criatura bajo el cielo, y a cuyo servicio yo, Pablo, fui destinado.

EXPLICACIÓN.

13-23.         La salvación es un hecho. Empieza el himno de alabanza. La humanidad, dominada por las tinieblas (en oposición a "la luz", v. 12); el reino de su hijo querido, lit. "hijo de su amor" (cf. Ef 1,6), es la comunidad cristiana, donde se ejerce principalmente la acción del Mesías exaltado (13); él libera al hombre de su pasado pecador (Ef 1,7) y lo reconcilia con Dios (14).

                   Preeminencia de Jesús Mesías: él es el punto de referencia para conocer a Dios (imagen de Dios invisible) (15); nacido antes, "primogénito", que expresa la predilección divina; Israel era llamado "primogénito de Dios" (Éx 4,22; Jr 31,9) y de ahí el término se aplicó al Mesías, representante ideal del pueblo (cf. Heb 1,6). Como la figura de la Sabiduría en la literatura judía (cf. Prov 8,22-24.27; Sab 9,1), él está al principio de las obras de Dios, como modelo de su creación; él, además, marca la meta, la plenitud del hombre (modelo y fin). Pablo combate la creencia en mediadores cósmicos, (majestades, señoríos, etc.), propuesta a los colosenses por las doctrinas sincretistas (16). La consistencia del universo no está en su ser físico, sino en la cohesión que recibe de Cristo (17).

                 Relación particular de Cristo con la Iglesia, que depende de él de modo más inmediato y a la que comunica especialmente su influjo vital. Como cabeza de la iglesia, él es el principio, que será seguido de la nueva humanidad; el primero en levantarse de la muerte: toda obra del amor de Dios tiene como iniciador a Jesús (18). La Plenitud total (19): esta denominación divina (se explicita "Dios", según 2,9), pretende sin duda combatir la falsa plenitud que los adversarios pretendían alcanzar con la veneración de los seres supramundanos (cf. 2,9s). La presencia de Jesús Mesías es la de Dios mismo (v.15: "imagen"). La reconciliación con Dios presupone la paz entre los hombres (cf. Ef 2,13-16) (20).

               Aplicación al caso de los colosenses: de enemigos a reconciliados. Ha sido la muerte de Jesús, expresión suprema del amor de Dios, la que ha hecho posible la reconciliación. Para haceros gente consagrada, etc., Ef 5,27; sin defecto y sin reproche, cf. Ef 1,4 (21-22). Condiciones para esa consagración: la firmeza (Ef 3,17) en la fe/adhesión y en la esperanza suscitadas por la escucha del evangelio, predicado ahora en todo el mundo conocido (23).

1,1-12.

1              1Pablo, apóstol del Mesías Jesús por designio de Dios, y el hermano Timoteo, 2a los consagrados que viven en Colosas, hermanos fieles en Cristo: Os deseamos el favor y la paz de Dios nuestro Padre.
                  3En nuestras oraciones damos constantemente gracias por vosotros a Dios, Padre de nuestro Señor Jesús, el Mesías, 4desde que nos enteramos de vuestra adhesión al Mesías Jesús y del amor que tenéis a todos los consagrados. 5Os anima a esto la esperanza de lo que Dios os tiene reservado, que conocisteis cuando llegó hasta vosotros la buena noticia, el mensaje de la verdad. 6Así es cómo va dando fruto creciente en el mundo entero, como ha ocurrido entre vosotros desde el día que la escuchasteis y comprendisteis de verdad lo generoso que es Dios; 7así lo aprendisteis de Epafras, nuestro querido compañero de servicio, fiel agente del Mesías para con vosotros; 8es el quien nos ha informado del amor que os inspira el Espíritu.
                 9Por esta razón nosotros, desde el momento en que nos enteramos, oramos por vosotros sin cesar; pedimos a Dios que os dé pleno conocimiento de su designio, con todo el saber e inteligencia que procura el Espíritu. 10Así viviréis como el Señor se merece, agradándole en todo: dando fruto creciente en toda buena actividad gracias al conocimiento de Dios; 11fortalecidos en todo aspecto por el poder que irradia de él, con una entereza y paciencia a toda prueba, 12y dando gracias con alegría al Padre, que os ha capacitado para tener parte en la herencia de los consagrados, en la luz.

EXPLICACIÓN.

1-12.       Remitentes (Pablo y Timoteo, cf. 2 Cor, Flp, Ef, 1 y 2 Tes, Flm) y destinatarios. Hermanos, modo de llamarse entre cristianos (cf. Rom 16,23; 1 Cor 1,1; 16,12; 2 Cor 8,18; 12,18). No se utiliza el término "iglesia/comunidad", sino consagrados y hermanos lo que da a la carta un tono de intimidad (cf. Rom, Ef, Flp); los consagrados, cf. Rom 1,7; 1 Cor 1,2; 2 Cor 1,1; Ef 1,1. Saludo: favor, la expresión del amor de Dios y de Jesús; paz, relación con Dios y con los hombres (1-2).

               Exordio en forma de solemne acción de gracias (plural, de Pablo y Timoteo) a Dios (3). Motivos: la fe/adhesión, actitud del cristiano respecto a Dios y a Jesús Mesías/Salvador; el amor, su actitud hacia los hombres, en particular hacia los miembros de la comunidad cristiana, quienes, consagrados por el Espíritu, experimentan el amor del Padre y de Jesús y viven en el amor mutuo. La esperanza, fe en las promesas de Dios suscitada por el conocimiento del mensaje, sostiene la vida cristiana; Dios (os tiene reservado), lit, "en los cielos", perífrasis por el nombre divino (4-5). La propagación del evangelio/buena noticia nace de los frutos de fe y amor mutuo que se producen en las comunidades cristianas. Noticias que han llegado a Pablo. Epafras, cf. 4,12; agente, gr. diakonos, "servidor, ayudante, colaborador" (6-8).


              Peticiones de Pablo para los colosenses: conocimiento del designio divino, más adelante llamado "el secreto" (1,26), la igualdad de todos los hombres ante la salvación que Dios ofrece, sin distinción entre judíos y paganos. Es el Espíritu quien comunica saber e inteligencia para penetrar ese designio (9). El saber desemboca en la práctica; como el evangelio da fruto y se propaga (1,6), así los colosenses deben dar fruto creciente. Con la guía del Espíritu, la comunidad procura agradar en todo a Dios y responder adecuadamente a su llamamiento (10). No sólo el conocimiento de Dios sostiene a los cristianos, sino también su fuerza, que los capacita para afrontar las dificultades (11). Los colosenses, de origen pagano, van a participar de la herencia prometida a Israel (referencia al "designio"). Esa salvación gratuita (herencia) está ya concedida por Dios; en la luz, en el reino de la luz (2 Cor 11,14). Gratitud (12).

miércoles, 4 de abril de 2012

DIVISIÓN.

Dividimos la carta del siguiente modo:

          Saludo y exordio (1,1-12).
       I. La acción de Dios por medio de Cristo (1,13-23).
      II. Cristo, secreto de Dios, y su eficacia en los cristianos (1,24-2,15).
     III. Consecuencia: Lo superado y lo esencial (2,16-4,6).
     IV. Noticias, saludos y despedida (4,7-18).

AUTENTICIDAD.

              No todos admiten la autenticidad paulina de esta carta, basándose en la diferencia de estilo con los escritos genuinos de Pablo (genitivos en cadena, escasez de partículas), en la cristología cósmica tan desarrollada, en la ausencia de mención del Espíritu como principio de la vida cristiana y el poco peso de la escatología.

            Otros, en cambio, defienden la autenticidad, basándose en el estilo tan personal de algunos trozos (4,7-18) y datándola de la cautividad en Roma (años 61 a 63), en Cesarea (58 a 60) o en Éfeso (54 a 57).

            Otros, finalmente, proponen una solución intermedia: Pablo habría escrito a Colosas una carta breve, parecida a la que dirigió  a Filemón, que más tarde habría sido ampliada por un discípulo para responder a las necesidades de la época.

CONTENIDO.

       En oposición a los sincretistas desarrolla Pablo el papel cósmico del Mesías (insinuando en 1 Cor 2,8; 8,6; 2 Cor 4,4; Gál 4,3.9; Flp 2,10), que supone su primacía en todo orden, incluso por encima de los seres supramundanos (1,16), llamados elementos del mundo (2,8.20); su muerte y triunfo los ha destituido, liberando a la humanidad de su influjo (2,15.20).

             Pablo adopta, sin duda, algunos términos usados por la secta, como el llamar a Dios "la Plenitud total" (1,19; 2,9), y niega que el hombre tenga que recurrir a los elementos del mundo para obtener su plenitud; sólo el Mesías, en quien habita la plenitud total, puede darla (2,10) y de hecho la da al que lo acepta como Señor (2,10.6).

             Debido a la tendencia gnóstica de los nuevos maestros, abunda la carta en términos que indican conocimiento (1,9; 2,3; 3,10) y para combatir el falso esoterismo propone al Mesías como "secreto" o "misterio de Dios" (1,26; 2,2; 4,3).

             Los doctores pretendían obtener la plenitud con observancias externas que pretendían congraciarse a las fuerzas supramundanas (2,8.16-23); Pablo opone la plenitud que da el Mesías, que empieza por una renovación interior del hombre (2,11) y continúa por una asociación a la vida misma de Jesús (2,12-13), declarando que la ascética es impotente para renovar al hombre (2,23). Para el cristiano el centro no está en este mundo, sino en Cristo (3,1-2); ése es su punto de vista.

            El resultado de la renovación efectuada por Jesús Mesías es la nueva calidad de las relaciones humanas, opuestas a las que rigen en el mundo (3,5-17), desapareciendo las barreras entre los hombres (3,11).

            El mensaje de esta carta para el presente es múltiple. En primer lugar, que el cristiano y el hombre ha de liberarse de toda sujeción a los determinismos del mundo, sean al estilo antiguo, como los citados en la carta, como al estilo moderno, basados en la psicología, sociología o condiciones económicas: el hombre ha de aspirar a ser libre y verificarlo en cuanto pueda y, en consecuencia, ha de rechazar la imposición de observancias externas que canalicen o coarten su personalidad según moldes fijos.

            Se encuentra también un criterio para distinguir las falsas ascéticas: la autosuficiencia, el egocentrismo, la introversión. Ascesis que no se abre a los demás, sino que se encierra en sí misma, no es cristiana. Una autodisciplina es necesaria (1 Cor 6,12; 9,24-27), pero individual, bajo la guía del Espíritu (Gál 5,16.24) y la ascesis por sí misma no tiene valor alguno (2,23) ni hace crecer al hombre (2,19).

            Encontramos de nuevo la distinción entre la Ley y evangelio: la Ley propone la perfección y salvación como fruto de la observancia de normas exteriores; el evangelio, en cambio, pone la renovación en lo interior, y es la obra de Dios por medio de Cristo: la vida es respuesta alegre de fe y amor mutuo, a la luz de la esperanza (1,3-5), aun en medio de la dificultad (1,11-12).

           La misión cristiana en el mundo puede también encontrar una expresión en esta carta; consiste en decir a cada hombre que el Mesías le pertenece. Por su parte la función del apóstol en la Iglesia es hacer cristianos cabales o maduros (1,27-28).       

DESTINATARIOS.

             Los cristianos de Colosas eran de origen pagano (1,27) y había en la ciudad iglesias domésticas, la de casa de Ninfa (4,15, quizá en Laodicea) y la de Arquipo (4,17 comp. con Flm 2).

             La comunidad de Colosas parecía resistir bien la ofensiva de los sincretistas (1,2-8; 2,5).

INTRODUCCIÓN. OCASIÓN DE LA CARTA.

              Colosas era una pequeña ciudad-mercado de Frigia, cercana de otras dos más importantes. Hierápolis y Laodicea. Pablo no la había visitado personalmente (2,6); fue su discípulo Epafras quien fundó allí una comunidad cristiana (1,17), así como en las otras dos ciudades (4,13), posiblemente durante la estancia de Pablo en Éfeso (Hch 19,10), que distaba unos 200 kilómetros.

              Pablo está en la cárcel (en Éfeso, Cesarea o Roma) (4,18). En la misma ciudad se encuentran Aristarco, compañero de prisión (4,10), Timoteo (1,1), Marcos, Jesús o Justo (4,11), Lucas y Dimas (4,14), además de Epafras (1,18), probablemente también en la cárcel (Flm 23). Éste ha informado a Pablo sobre la situación en Colosas (1,8), donde ejercen su influjo ciertos individuos, cuya filosofía o sistema de vida (2,8) prometía la plenitud (2,9-10) a través de ciertas devociones o culto a los ángeles (2,18), es decir, a seres supramundanos, llamados majestades, señoríos, soberanías y autoridades (1,16), que regían los destinos del mundo; eran personificaciones de las leyes de la naturaleza, concretadas en los cuatro elementos, y de las leyes cósmicas que se suponían gobernadas por los astros (lo elemental del mundo, 2,8.20). Las prácticas ascéticas consistían en abstinencia de majares y bebidas (2,16.21), en humildades o mortificaciones además un esoterismo visionario (2,18) y ciertas prácticas en honor de los ángeles, en el sentido antes explicado. Las observancias se imponían como regla (2,20), que constituían el sistema de vida (2,8). Eran "santones", que impresionaban por su modo de vivir (2,23). Su doctrina tenía sabor gnóstico, proponiendo una sabiduría secreta, que era un sincretismo de ascética, culto ritualista de los elementos del mundo combinado con ritos judíos, como la circuncisión (2,11) y con la especulación judía sobre los ángeles (1,16; 2,15.18). Dudaban que Jesús Mesías hubiera vencido a los poderes supramundanos y buscaban congraciárselos.

              La carta se envía a Colosas por mano de Fortunato (4,7-8) y de Onésimo (4,7-9) y se destina también a la comunidad de Laodicea (4,16); a esta ciudad ha enviado Pablo otra carta (perdida), que quiere que sea leída también en Colosas (4,16).

martes, 3 de abril de 2012

SIGNIFICADO DE PABLO.

El "Corpus Paulinum" comprende catorce escritos, de los que siete se consideran auténticos de Pablo: Rom, 1 y 2 Cor, Gál, Flp, 1 Tes, Flm; la autenticidad de los otros se discute (cf. las respectivas introducciones).

No hay que buscar en los escritos paulinos una exposición sistemática ni un compendio del mensaje de Jesús. Son escritos ocasionales que tratan de cuestiones particulares o explican ciertos puntos controvertidos. Gál y Rom, por ejemplo, se centran en la cuestión de la Ley, caducada con el Mesías; 1 Cor trata de problemas de la comunidad; Col refuta las doctrinas que amenazaban a aquella iglesia; Flp, por su parte, comunica noticias y expresa agradecimiento.

No falta, sin embargo, en ninguna carta la aplicación del evangelio a aspectos de la vida concreta, según los problemas que presentaba su difusión en los diversos ambientes.

La doctrina de Pablo, que no es invento humano (Gál 1,11), supone la vida y enseñanza de Jesús, pero se centra en su obra redentora, cruz y resurrección, y en el Señor presente en la comunidad. Su importancia reside, sobre todo, en la transposición del mensaje evangélico a nuevas categorías culturales, judías y helenísticas. La diversidad y riqueza de datos y formulaciones que contienen las cartas son imposibles de resumir. Sölo puede decirse que su encuentro con Jesús Mesías marcó a Pablo de por vida y que la revelación recibida sobre la abolición del antiguo camino de la Ley lo hizo el doctor de la gratuidad de la salvación y de la libertad cristiana.

Lc expone en los Hechos la evolución de Pablo desde su conversión hasta Roma.

VIDA DE PABLO.

Saulo o Saúl, conocido más tarde por Pablo, era natural de Tarso, ciudad de Cilicia en la costa sur de Asia menor (Hch 22,3). Joven aún (entre 25 y 40 años) cuando la muerte de Esteban (año 33 o 36, Hch 7,58), "viejo" en Flm 9, muerte hacia el 67, debió nacer en los primeros años del siglo.

Su familia era hebrea (Flp 3,5), de la tribu de Benjamín (Rom 11,1). Tenía una hermana y un sobrino (Hch 23,16). Por ser nacido en Tarso, ciudad libre, era ciudadano romano (Hch 22,25-29; 16-37; 23,27), conocía bien el griego y su uso del método de la diatriba indica que tuvo alguna formación helenística (cf. Introd. a Rom,3).

Era fariseo (Hch 23,6; 26,5; Gál 1,14; Flp 3,6), en Jerusalén fue alumno de Gamaliel, rabino famoso (Hch 22,3; cf. 5,34) y hablaba arameo (Hch 21,40; 26,14). Dada la misión que se le confió contra los cristianos de Damasco, debía ser hombre importante; ciertamente tenía delante de sí una brillante carrera.

En el camino de Damasco tuvo un encuentro con Jesús resucitado, que cambió su vida; de perseguidor se convierte en apóstol, su campo de misión serán los paganos (Gál 1,13-17; Hch 9,3-19; 22,6-16; 26,12-18).

Bautizado en Damasco (Hch 9,1), se marcha a Arabia (Gál, 1,17, probablemente el reino de Aretas IV en Transjordania), sin duda para su primera misión. Al volver de Arabia pasa tres años en Damasco (Gál 1,18; Hch 9,23) predicando en las sinagogas. Lo persiguen los judíos, apoyados por el gobernador de Aretas (2 Cor 11,32) y huye a Jerusalén, donde visita a Pedro (Gál 1,18; Hch 9,26) hacia el año 40; Bernabé disipa las sospechas contra él (Hch 9,27). Una visión del Señor en el templo lo confirma en su misión (Hch 22,17) y una conjura de judíos helenistas lo obliga a volver a Tarso (Hch 9,29-30; Gál 1,21; años 40-44). Bernabé va a buscarlo y se lo lleva a Antioquía, donde pasa un año (Hch 11,25-26).

Con una delegación de Antioquía sube a Jerusalén para llevar un subsidio (Hch 11,28-30; 12,25), aunque es posible que esta visita sea la misma que la de la asamblea, separada literariamente por Lucas (cf. Gál 2,1). Pablo, junto con Bernabé, es designado por el Espíritu para lanzar la misión de la comunidad de Antioquía (Hch 13,3). En la primera fase (años 46-49); los acompaña Juan Marcos, primo de Bernabé (Col 3,10). Zarpan de Seleucia puerto de Antioquía, y van a Chipre; en Pafos se convierte el procónsul Sergio y Saulo cambia su nombre po Pablo (Hch 13,7-12). Navegan hasta Perge de Panfilia y Juan Marcos los abandona para volverse a Jerusalén (Hch 13,13). Los dos misioneros recorren las ciudades del sur de Galacia (Hch 13,14-14,26). Ante la resistencia de los judíos, Pablo se dedica a los paganos (Hch 13,46-48).

El éxito de la misión suscitaba un problema: ¿había que obligar a los paganos a circuncidarse y observar la Ley de Moisés? Algunos del partido intransigente así lo sostenían (Hch 15,1), y se decide ir a Jerusalén (Pablo, Bernabé, Tito, cf. Gál 2,1.3) a plantear la cuestión de los Apóstoles (Hch 15,2). Triunfó la posición de Pablo (Gál 2,6), sostenida también por Pedro: la Ley no es necesria (Hch 15,7-11).

No obstante esto, Pablo tiene un incidente con Pedro en Antioquía (Gál 2,11-14), que no señaló tampoco el fin de las controversias sobre la Ley.

En la segunda fase de la misión, Pablo se separa de Bernabé por causa de Juan Marcos y toma por compañero a Silas (=Silvano: Hch 15,36-41). Visitadas las iglesias anteriormente fundadas en Asia Menor (en Listra se le asocia Timoteo, Hch 16,1-3; cf. Introd. a Cartas Pastorales, 1), llega hasta la costa frente a Europa, adonde una visión lo invita a pasar (Hch 16,6-10). Funda en Filipo su primera comunidad europea (cf. Introduc. Flp 1), pero encarcelado por un incidente sin importancia, tiene que marcharse a Tesalónica y, de allí, por la oposición de los judíos a Barea y Atenas (Hch 17,10.15; cf. Intro. a 1 Tes 1), donde fracasó en su intento de acercarse a los intelectuales (Hch 17,22-32).

Bajó a Corinto (cf. Introduc. a 1 Cor 1) y, pasado año y medio, partió para Éfeso con Áquila y Priscila; dejándolos allí, volvió a Antioquía (18,22) a fines del 52.

En la primavera del 54 empieza la tercera fase de la misión, cuyo centro de operaciones fue Éfeso (Hch 18,23-21,17), donde permaneció dos años y medio (54-57; Hch 18,10; 20,31). Desde allí escribe la carta a los Gálatas durante alguna prisión que sufriera. En la primavera del 57 le llegan noticias de Corinto y empieza el conflicto con aquella iglesia, a la que dirige varias cartas y hace al menos una visita (cf. Introd. a 1 y 2 Cor).

Mientras Tito (cf. Introd. a Pastorales 1) estaba en Corinto sucedió el motín de los plateros de Éfeso (Hch 19,23-20,1). Pablo a Macedonia, encuentra a Tito y se entera de la reconciliación de los corintios (2 Cor 2,12-13; 7,5-16). Llegado a Corinto a fines del 57, se detiene tres meses (Hch 20,2-3); escribe la carta a los Romanos, donde expone su plan de visitar Roma e ir a España (Rom 15,22-24; cf. Introd. a Rom 1).

Por encargo de los de Jerusalén había organizado una colecta en beneficio de los pobres de aquella comunidad; las comuidades de Galacia, Macedonia y Grecia (Acaya) contribuyeron a la misma (Rom 15,25-26; 1 Cor 16,1; 2 Cor 8-9). Para evitar una asechanza, toma el camino por tierra hasta Filipos (Pascua del 58), pasa a Asia Menor y se embarca para Jerusalén con varios compañeros. En Mileto se encuentra con los responsables de la Iglesia de Éfeso, convocados allí (Hch 20,16; 21-17); quería llegar a Jerusalén para Pentecostés (Hch 20,16).

Visita a Santiago y a los responsables, hace un voto por consejo suyo, pero se arma un motín en el templo contra él y lo meten en la cárcel , donde pasa dos años bajo el gobernador Félix, que residía en Cesarea (años 58-60; Hch 23,23-33). Con el nuevo procurador, Festo, Pablo, cansado de las insidias de los judíos, apela al tribunal del Emperador (Hch 25,11). Embarca con otros presos y, después de una accidentada navegación y un naufragio en Malta (Hch 28,1), llega a Roma en la primavera del 61 (Hch 28,15) y pasa dos años de arresto domiciliario, pudiendo recibir visitas libremente (ibíd., 17-28). Posiblemente entonces escribe las cartas a Filemón y Filipenses y quizá a Colosenses (cf.Introd a Col).

Si se consideran auténticas las Pastorales, Pablo volvió a Oriente, Clemente de Roma afirma que estuvo en España (cf. Introd. a Pastorales 2,4). Su muerte tuvo lugar, según Eusebio, hacia el año 67 en la persecución de Nerón.